Frescos y seductores
La membrana que recubre los labios es muy delicada y por eso se aja con facilidad. Para resolver ese problema, deje media taza de leche de vaca, recién ordeñada, en un recipiente de barro o porcelana, durante tres días; al cabo de ese lapso retire la nata, que tendrá aspecto de mantequilla, y aplíquesela en los labios varias veces al día. Así lucirá uná boca fresca y seductora, lo cual aumentará su atractivo ante el sexo opuesto.
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